Educando en Virtudes: Fortaleza (3)

La Fortaleza es la virtud más propia de los adolescentes y de los jóvenes porque, por naturaleza, son personas de grandes ideales que quieren cambiar el mundo. Por eso, en el ámbito educativo, es importante que padres y docentes propongan cauces buenos para esas inquietudes, con fines adecuados y con criterios rectos y verdaderos. De lo contrario, esa misma energía que les impulsa puede dirigirlos hacia la destrucción de todo lo positivo que hemos sembrado. 

Educando en Virtudes: Fortaleza (2)

La fortaleza es «la gran Virtud» porque la que hace visible nuestro deseo de vivir según el bien y la pasión que sentimos por aquello en lo que creemos y amamos. Por eso, la fortaleza es la virtud de los enamorados, de los convencidos… es la virtud de aquellos que por un ideal que vale la pena son capaces de aventurarse a los mayores riesgos; la de los caballeros andantes la de todos aquellos que son capaces de la entrega gustosa de su propia vida, si fuera preciso, en la búsqueda de un bien más alto.

Educando en Virtudes: Fortaleza (1)

La Fortaleza es la virtud moral que asegura en las dificultades la firmeza y la constancia en la búsqueda del bien. Reafirma la resolución de resistir a las tentaciones y de superar los obstáculos en la vida moral. La virtud de la fortaleza hace capaz de vencer el temor, incluso a la muerte, y de hacer frente a las pruebas y a las persecuciones. Capacita para ir hasta la renuncia y el sacrificio de la propia vida por defender una causa justa.

Educando en Virtudes: Justicia (y 5)

Según los estudios de Piaget y de varios psicólogos que le siguieron, se pueden distinguir seis etapas en el desarrollo de la capacidad de juicio moral entre los niños y jóvenes. El niño aprende como consecuencia de una actitud obediente hacia los adultos. Los niños desde pequeños, se vuelven muy sensibles con respecto a asuntos …

Educando en Virtudes: Justicia (4)

Educar en la virtud de la Justicia es también educar en el conocimiento de nuestros propios derechos y nuestros deberes como seres humanos; y el primer paso es que cada uno asuma sus deberes reales con respecto a los demás. De lo contrario, podemos caer en querer buscar grandes soluciones ideales para problemas globales y dejar de lado las obras diarias de justicia con los que tenemos más cerca: padres, hermanos, amigos, compañeros…