¡Será para bien!

¡Será para bien! Estamos necesitados de descubrir los beneficios personales y sociales de esta situación: ¿Cuáles? ¿Qué podemos aprender de esta situación excepcional? ¿Cambiarán las prioridades en nuestra vida? ¿Seremos diferentes a partir de esto?

Y, lo más importante… ¿qué puedo empezar a hacer yo hoy para que este acontecimiento dé frutos abundantes, para llegar a decir: ¡será para bien!?

  • Contar con Él en mi vida… 
  • Reconocerme débil, vulnerable, pequeño, Hijo… 
  • Reconocer el valor del otro, incluso de quien me parece “poco valioso”… 
  • Rezar por los demás… 
  • Estar pendiente de otras personas… 

A los cristianos se nos invita a tener los sentimientos y actitudes de Jesús. Es la mejor manera de afrontar la enfermedad y el sufrimiento, ya que son la oportunidad de “subir a la Cruz con Jesús”

Jesús no se ha quedado en la Cruz, ni siquiera en el sepulcro, lo hemos celebrado, pero ¿lo crees? ¿lo estás viviendo?

¡EL HA RESUCITADO Y ESTÁ CON NOSOTROS!

En este Tiempo Pascual, Jesús aparece en nuestras vidas y nos dice lo mismo que a las mujeres y a los discípulos: ¡No tengáis miedo! ¡Alegraos! ¿Por qué lloras?; ¡Paz a vosotros! ¿Por qué os alarmáis? ¿por qué surgen dudas en vuestro corazón?… Paz a vosotros, como el Padre me ha enviado, ¡así también os envío yo!

Oremos: 

A ti Jesús que vives entre nosotros y nos acompañas en nuestra vida, te damos gracias por revelarnos que somos hijos amados de Dios. Concédenos descubrir cada día que nuestro Padre se ocupa de nosotros por medio de las personas que nos pone cerca.

Regálanos sentirnos llamados, elegidos y enviados por la Iglesia a proclamar la Buena Noticia del Amor de Dios. Por Jesucristo nuestro Señor.

Amén.