Pastoral

Buenos Días de la primera semana de Adviento

Este domingo pasado hemos comenzado el Adviento, ese tiempo en el cual la Iglesia entera vive en la espera de poder celebrar una de sus fiestas más importantes del año: la Natividad, el nacimiento de Jesucristo.
El término “Adviento” viene del latín adventus, que significa venida, llegada, porque es el tiempo en el que esperamos la venida de Cristo. Y lo esperamos en un doble sentido: esperamos celebrar en la Navidad su venida en la carne, en la historia del hombre, pero también esperamos su regreso glorioso al final de los tiempos.
El color usado en las celebraciones durante este tiempo es el morado, un color oscuro que nos ayuda a entender que estamos a la espera de la llegada de la luz para nuestra vida que es Jesucristo. Por eso, en cada uno de los cuatro domingos anteriores a la Navidad encenderemos una vela de la Corona de Adviento, haciendo así un signo de que la luz que nos trae la venida de Jesús está cada vez más cerca.
En el centro de la Corona que hemos hecho en el colegio hemos colocado una estrella para hacer presente a María, la Virgen de la Estrella y patrona de Gilet, porque ella guía con seguridad nuestros pasos al encuentro del Señor (Juan Pablo II, Tertio Millennio Adveniente, n. 59), el Verbo de Dios hecho carne.
Deseamos que podáis vivir atentos a su llegada.

Oración de San Juan Pablo II 

Ruega por nosotros,
Madre de la Iglesia.

Virgen del Adviento,
esperanza nuestra,
de Jesús la aurora,
del cielo la puerta.

Madre de los hombres,
de la mar estrella,
llévanos a Cristo,
danos sus promesas.

Eres, Virgen Madre,
la de gracia llena,
del Señor la esclava,
del mundo la Reina.

Alza nuestros ojos,
hacia tu belleza.
Amén.

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